09:22, 31 Diciembre 2019.
Oficinas de Blue Dot Global, Toronto, Canada.
Trabajando el último día del año, ni siquiera tenían ese
pequeño premio de descansar en el recuadro final del calendario. Se acaba
trabajando 2019 y se sigue trabajando en 2020. Casi sin descanso. Al menos, el
primer día del año era festivo y en aquello pensaba la ingeniera informática Dana
Redmond mientras actualizaba el correo y comprobaba los resultados dados por el
algoritmo de detección de enfermedades contagiosas. Un símbolo de una sirena le
apareció en la pantalla. No lo había visto nunca antes. Pinchó en él y lo que
descubrió le dejó sin respuesta. Comprobó de nuevo los datos, no había un
cálculo de error posible en el algoritmo. Era correcto.
—Hola, buenos días —dijo en su teléfono tras marcar el
número de su CEO—. Soy Dana. Sí. Oye, Kamran, tengo una alerta de epidemia
grande, el algoritmo la ha encontrado en China y no tiene ningún error de
cálculo. Tiene pinta de algo grave. Sí. Exacto. Muy bien, conéctese desde su
casa en mi pantalla. Le digo la contraseña en Team Viewer. ¿Está ya? 321598138.
Correcto. Todo suyo, jefe.
Pasaron diez minutos donde el puntero surcaba el ordenador
local de la ingeniera, abriendo y cerrando ventanas, volando en la pantalla.
Entre tanto Dana miraba el teléfono y colocaba su desordenada mesa. No hubo una
respiración más alta que otra en lo que la llamada duró. Kamran Khan, se había
quedado de piedra en su casa y no creía los datos que veía. Se aclaró la voz y
Dana respondió presta.
—¿Sí? ¿Señor Khan? ¿Qué he de hacer pues?
—No lo sé… —respondió dudando, con la duda implementada en
su tono.
—Pues si no lo sabe usted —contrarrestó, luego dio su opinión,
tratando de colaborar—… Yo pienso que deberíamos informar a nuestros clientes
que puedan tener negocios con China, por prevenir. Mejor curarnos en salud.
Solo informar.
—Ya, ya. Deberíamos hacer eso —dijo auto convenciéndose a sí
mismo—. Pero tampoco querría crear alarma y desincentivar inversiones allí por
estos datos. Ya fallamos una vez diciendo que algo gordo venía. Nos resta mucha
credibilidad. Aunque los números son los números y no hay demasiado margen de
error. Las noticias, informaciones, patrones, todo cuadra en el algoritmo.
—No hace falta que les digamos que el mundo se acaba. Solo
que les advirtamos, por lo que pueda pasar. Quien avisa no es traidor.
—Tienes razón, Dana. Eso es. Haz un correo estándar de aviso
de enfermedad y me lo pasas, cuando te de el OK lo envías y te puedes ir a casa
una vez hayas acabado. Muchas gracias por todo.
—Claro, jefe, muchas gracias y feliz año.
Dana se alegró. Sacó el punto de vista positivo de esta
pandemia y se fue pronto a casa para disfrutar de ese día.
…
1 Enero 2020
Mercado de Wuhan, Wuhan, China.
La señora de 66 años estornudó, tapándose la nariz con sus
manos. Después palpó un par de pollos, escogiendo uno. Lo mismo hizo con varias
frutas. Saludó con un efusivo apretón de manos a un matrimonio de conocidos e hizo
una caricia a su hija en el moflete.
El pollo toquiteado fue a parar a la cocina de un restaurante,
el chef lo agarró sin lavarlo, después lo lavó y cocinó uno de los platos del
menú.
Un extranjero que visitaba Wuhan con su mejor amigo decidió
comprar dos frutas para recargar energía después de su largo paseo mañanero.
Una para él, otra para su acompañante. No fueron lavadas.
Cuatro días más tarde.
Aquella señora mayor se dirige al hospital debido a que
tiene fiebre y una “gripe” bastante fuerte. Coge el transporte público sin usar
mascarilla ni guantes. No puede ser ingresada en el hospital porque están
desbordados y sin capacidad para más enfermos de esas características. Vuelve a
casa en transporte público.
El cocinero del restaurante llama a su jefe para comunicarle
que se encuentra indispuesto y enfermo, pero este no cede y le pide que vaya a
echarles una mano, aunque sea por unas horas, el restaurante está a rebosar. El
chef acepta. Exceso de mucosidad constante, se suena numerables veces la nariz
y, otras tantas, estornuda.
Los dos extranjeros viajan a Shanghai, acuden al mercado de
imitaciones más grande de la ciudad a buscar ropa barata para llevarse a su
país de nacimiento. Ambos están resfriados, suponen que es por las temperaturas
frescas que han sufrido estos días. Gastan tres horas visitando tiendas,
tocando el material e intercambiando billetes. Volverán a su país con síntomas
de fiebre después de estar dos días más de turismo en la gran ciudad de los
rascacielos.
…
16:33, 22 de Enero 2020.
Despacho del presidente de la República Popular China,
Zhongnanhai, Pekín.
La puerta sonó dos veces, el presidente chino Xi Jinping se
asombró de tal ruido, ya que había pedido que no le molestaran en lo que durase
la conversación telefónica que mantenía con el director ejecutivo de Xiaomi. Se
disculpó con él y colgó para ver que deseaba tal interrupción. Pasaron a la
lujosa estancia cuatro personas: su secretario, el Ministro de Gestión de
Emergencias junto con el de la Comisión Nacional de Salud y un desconocido.
Esta comitiva sorprendió bastante al presidente que se ajustó la corbata y se
sentó recto.
—Encantado de su inesperada presencia, ministros —dijo Xi
impasible—. ¿Qué quieren ustedes?
—Muy buenas tardes, presidente —respondió adelantándose y
haciendo una reverencia el jefe del comisionado de Salud—. Lamento decirle que
traemos malas noticias. Un oscuro demonio se abalanza sobre la República
Popular y debemos actuar de inmediato. Antes de que la situación sea
insostenible. Luchando con todo nuestro corazón sortearemos esta calamidad que
se ha cernido sobre nosotros.
—¿Cómo dice usted? —Asombrado por las misteriosas palabras,
Xi hizo memoria tratando de recordar algún evento relacionado con la salud
pública del país. Nadie interrumpió sus pensamientos hasta que estos acertaron—.
¿Se está refiriendo a la epidemia de neumonía causada por ese virus? ¿Lo
acontecido en Wuhan?
—Así es, señor. Así es —corroboró totalmente apenado,
humillado, agachando la cabeza tres veces—. El problema ha ido a más. Es necesario
actuar con todas las medidas que puedan llevarse a cabo inmediatamente. Cada
minuto perdido es un esfuerzo más que habrá que realizar para paliar el
coronavirus de Wuhan.
—¿Qué significa que el problema ha ido a más? ¿No estaba
controlado? Me dijeron que sería de la magnitud del SARS y no sería un
inconveniente grave. ¿Qué ha ocurrido?
—Creemos que subestimamos las cifras de infectados reales y
su poder de propagación. Está llegando a otros países de forma imparable y
podrían haberse dado mutaciones inesperadas en él. Hemos perdido el control
desde hace unos días. Es seguro que hay infectados en varias áreas del país fuera
de la Provincia de Hubei y, también, en el extranjero. Hay que tomar las
medidas necesarias para cortar su expansión.
—Un momento, un momento —Xi se frotó la cara con
incredulidad—. ¿De qué cifra de infectados estamos hablando? Creí que me
dijisteis que eran unos 20.000 infectados y 350 muertos. ¿Cuál es la realidad? ¿No
tenemos una vacuna?
—Podemos estar hablando de unos 200.000 infectados y en
torno a tres mil muertos, como mínimo. Nuestros científicos trabajan día y
noche en una vacuna, pero no disponemos de resultados, pueden tardar unas
semanas. Todo ha sido muy rápido. En apenas días empezaron a multiplicarse
exponencialmente los casos. La ciudad de Wuhan, como punto de origen del virus,
está totalmente desbordada. Los servicios médicos y hospitales están repletos. Necesitamos
dotaciones de suministros médicos nuevos con urgencia. Tras una evaluación del
alcance y la diseminación del brote podemos afirmar que la situación es muy
grave, presidente. —Él no contestó. Reflexionaba con las manos cruzadas sobre
la mesa, abstraído del mundo.
—Presidente, si me deja tomar la palabra, por favor, pasaré
a explicar el plan del procedimiento urgente a llevar a cabo. Siempre que usted
lo autorice.
—Adelante, ministro de Emergencias. Proceda.
—En tal estado de excepción, debemos subir el nivel de
alerta de guerra bacteriológica al máximo y comenzar con los protocolos de
aislamiento y cuarentena de las zonas más afectadas. Empezaremos con Wuhan como
punto cero y pondremos en cuarentena la provincia entera de Hubei. A partir de
ahí, veremos si la propagación continua y decidiremos si más ciudades deben seguir
ese protocolo de actuación. El virus se propaga veloz, se transmite de humano a
humano y por el aire, siendo altamente contagioso. Su tiempo de incubación es
de 14 días y puede ser transmitido en este periodo aunque no se tenga ningún
síntoma. En esos casos, es muy difícil dar con él. Hemos de tomar decisiones.
Se acerca el Año Nuevo y la gente querrá visitar a sus familias, habrá una gran
dispersión del virus. No podemos permitirlo. Somos un gran país, contamos con
1.400 millones de personas en él. Si no somos rápidos y disciplinados podemos
colapsar y los recursos que necesitaremos para solucionar esta crisis serán gigantes.
Debemos prealertar, prepararnos, poner en marcha un sistema de recomendaciones
para la población y vigilar y contener el virus con toda nuestra fuerza, mi
presidente.
—Que desastre… —susurró Xi con la mirada perdida—. Tendremos
una reunión de Estado esta misma tarde para preparar todas las medidas
obligatorias que serán ejecutadas. Quiero hablar con el alcalde de Wuhan en cuanto
sea posible. Hay que mantener la calma entre la población para que no cunda el
pánico y la estabilidad en el panorama internacional para que la imagen de nuestro
país no salga perjudicado y dañado en esta imperativa intervención. Debemos
estar más unidos, si cabe, en estos momentos tan duros. ¡China resistirá!
Las medidas principales que se tomaron en la reunión fueron:
Aislar en cuarentena a 50 millones de personas en la provincia de Hubei,
restricciones en viajes dentro del país, ampliación de las vacaciones de fin de
año; cierre de colegios, edificios públicos y multitud de negocios, cese de
actividades de ocio y deportivas como la Liga de Fútbol o la Fórmula 1. Las
recomendaciones para combatir el virus fueron notificadas una y otra vez por
los medios. Se comenzó la construcción de un par de hospitales de manera exprés
y televisada para aportar sensación de eficacia y preocupación por el pueblo.
El ejercito fue movilizado en máximo nivel de alerta y se ordenó la preparación
de campamentos de campaña para confinar y tratar posibles infectados.
El estado de emergencia ha empezado en China.
…
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